A ambos lados de los Andes, en las cumbres de Chile y Argentina, Rotortec Helicopters y HelicoptersAR demuestran cómo la tecnología y la pericia humana se unen para salvar vidas en condiciones extremas.
La Cordillera de los Andes no perdona errores, ya sea para las aeronaves o para los cientos de turistas que visitan sus parques cada año. A altitudes donde el cuerpo humano se ralentiza y el aire es tan fino que apenas sostiene la conciencia, la diferencia entre un final trágico y un reencuentro familiar depende de dos factores: la pericia de los pilotos y la capacidad técnica de una máquina capaz de darlo todo a gran altura. Recientemente, dos operaciones de rescate, una en el lado chileno con Rotortec Helicopters y otra en el flanco argentino con HelicoptersAR, han vuelto a demostrar que, en el techo del mundo, el H125 es el verdadero salvavidas.
Milagro en el Campamento Cólera
En la tarde del pasado jueves 22 de enero, la logística se transformó en urgencia en el Aconcagua. Un montañista brasileño se encontraba en apuros en Campamento Cólera, a casi 6.000 metros de altura, incapaz de moverse por sus propios medios. A esa elevación, donde la densidad del aire exige un esfuerzo titánico, el helicóptero tuvo que realizar un estacionario perfecto para rescatar una vida.
Diego Góngora, uno de los socios de HelicoptersAR, recuerda la determinación del equipo ante el desafío: "Cuando el seguro del andinista consultó si podíamos evacuar a esa altura, nuestra respuesta fue un 'sí' rotundo. No por exceso de confianza, sino por años de entrenamiento y el respaldo de una máquina en la que confiamos ciegamente". Debido a que el terreno no permitía el aterrizaje, utilizaron una eslinga de corto alcance para izar al deportista en una maniobra de precisión milimétrica.
El rescatista y la víctima fueron trasladados mediante la eslinga, manteniendo comunicación por radio constante hasta el Nido de Cóndores. Allí, a 5.556 metros, el H125 pudo finalmente posar sus patines, permitiendo que el equipo médico completara la cadena de supervivencia.
Esperanza en el Cerro La Leonera
Unas semanas antes, en el sector chileno de Farellones, la tripulación de Rotortec Helicopters enfrentaba su propio desafío cerca de la cumbre del Cerro La Leonera. Daniela Sáez, una joven de 25 años, llevaba 48 horas extraviada tras separarse de su grupo de trekking. Enfrentó dos noches de temperaturas gélidas y soledad absoluta en la inmensidad del macizo andino.
La visibilidad era escasa debido a las ráfagas de viento y la nubosidad variable. Francisco Fluxá, piloto y gerente de Rotortec, describe el hallazgo como una mezcla de alivio y adrenalina. La imagen de Daniela, agotada pero consciente, dio sentido a un despliegue humano que aprovechó cada ventana de buen tiempo para rescatarla. Tras ser estabilizada, el diagnóstico de hipotermia y deshidratación confirmó que la rapidez de la aeronave fue la clave para su supervivencia.
Rendir al máximo en condiciones extremas
¿Por qué el H125 es el protagonista de estas historias? En altitudes donde otros helicópteros alcanzan su límite, el H125 mantiene la sustentación y responde con agilidad. Con su margen de potencia, es la aeronave ideal para rendir al máximo en condiciones extremas de calor y altitud, permitiendo aproximaciones a laderas donde el aterrizaje es inexistente.
"La característica fundamental aquí es la potencia” explica Diego Góngora. “Por ejemplo, en el caso de un rescate, que ya habíamos hecho algunas semanas previas a 6.505 metros, con temperaturas de -10°C, el cálculo de altitud de densidad nos daba un resultado extremo. Para un piloto, estas son las condiciones que hacen este trabajo difícil pero apasionante".
Sin embargo, más allá de la potencia, prevalece el factor humano. El éxito es el resultado de una colaboración efectiva entre rescatistas, pilotos y tecnología. Hoy, gracias a la perseverancia de equipos como Rotortec Helicopters y HelicoptersAR, dos personas han vuelto a casa, y la leyenda de los rescates del H125 en los Andes suma dos nuevos capítulos.







